El Baile del Invierno

Night School 2 Spanish cover…desde el punto de vista de Carter

 

-¿En dónde demonios está ese zapato? Que maldita pérdida de tiempo…

Molesto consigo mismo, Carter se agachó para buscar en la parte de atrás de su armario, arrojando sus zapatos de entrenamiento, unas botas y una bufanda que no reconoció. Un minuto después, tomó firmemente con una mano sus zapatos negros de vestir.

El saco de su esmoquin que estaba colgado en la parte de atrás de la puerta de su armario era igual de negro que su estado de ánimo.

Con todo lo que estaba pasando,  era completamente absurda la idea de ir al Baile de Invierno. Isabelle debía haberlo cancelado.

La posibilidad de tener algún tipo de ataque era demasiado alta. Y sobretodo, después de lo que pasó en el Baile de Verano…

Suspiró. La fiesta no se iba a cancelar  y no había manera de escaparse de ella.

Se vistió rápidamente, dobló los puños de su nueva camisa blanca  y se colocó las mancuernillas que Bob Ellison le dio cuando cumplió 16 años, o más bien que le heredó. Eran de plata con una piedra de granate en el centro, alguna vez pertenecieron a su padre. Sin embargo, Carter desde tiempo atrás había dejado cualquier relación a estas piedras por la conexión que tenían con sus padres que ya habían muerto. No había nada más.

Solo eran unas mancuernillas.

Se paró enfrente del espejo, y  le hizo el nudo a su corbata negra como todo un experto.  Ya estaba familiarizado a hacerlo.  Por un momento se vio así mismo y se percató de la irritación que tenía en sus ojos obscuros.

Apretaba y aflojaba sus manos, para intentar  relajarse.

Eran ya casi las nueve en punto.  Si hubiera sido por él, hubiera postergado al máximo la fiesta.

 

* * *

 

El sonido de la fiesta llegaba hasta la parte de arriba de las escaleras. En la gran sala, una orquesta de cuerdas tocaba un vals alegre. El bramido de las conversaciones se elevó por encima de la música como una ola grande sobre la playa.

Moviendo sus hombros, Carter entró  en la multitud.

Él iba a aparecer durante la fiesta, pasar un rato con Jules, y después desaparecer sin que nadie se diera cuenta.

La planta baja estaba llena de extraños que vestían elegantemente y Carter trataba de poder abrir paso entre ellos forzando una sonrisa amable.

Se escuchó una risa familiar sobre los otros, y Carter vio a Jules llegar entre la multitud.

– ¡Carter está atrapado! Lo voy a rescatar –ella dijo mientras agarraba su mano y lo jalaba hacia donde había estado platicando con Katie y algunos discípulos malvados.

Katie lanzó una sonrisa de aburrimiento. Se veía tan pálida como la leche en un vestido verde obscuro que se ajustaba a su cintura. Pero él apenas y la volteaba a ver. Jules se veía increíble.

Su vestido negro de seda se deslizaba sobre su cuerpo. La abertura del vestido que iba desde el tobillo hasta el muslo hacia lucir  su pierna muscular. Su cabello rubio y sedoso rozaba la desnudez de sus hombros.

-Wow, Jules. Te ves fantástica, – le dijo tratando de no fijar mucho su mirada en ella.

Ella sonrió. -Tu también te ves muy guapo, Carter.

Sus palabras se arrastraban ligeramente. Él podía oler el vino en su aliento.

Sus labios se arquearon. ¿Por qué Señorita  Matheson? ¿Has estado tomando?

-Solo champagne. Parpadeó. Eso no cuenta ¿O si?

-No, solo si compartes conmigo. Agarró de la charola de un mesero malhumorado que iba pasando dos copas de vino  y le entregó una a ella. – Si en verdad tenemos que estar aquí, por lo menos vamos a emborracharnos.

-El término correcto es intoxicado.  Katie dio un sorbo a su copa y observó a una elegante pareja. –“Emborracharse es lo que gente ordinaria hace.”

– Y nosotros no somos ordinarios. Su amiga Ismay rió junto con ella.

Katie reconoció que la pareja era los  padres de Sylvian. Carter la fulminó con la mirada. Jules no perdió la expresión.

-¿Bailamos? Ella inclinó su rostro y le devolvió una mirada pensativa considerando la posibilidad.   Al final, se decidió. – Si claro, bailemos.

Sin esperar su respuesta, ella lo jaló hacia la pista de baile llena de gente. Carter no quería bailar pero tampoco quería hablar con Katie, tomó su copa de champagne y se la bebió rápidamente. Jules hizo lo mismo.

Colocaron sus copas en la mesa mas cercana, Carter  la hizo girar, tomando su mano en la de él  y la otra mano la colocó en su cintura. Ella estaba mas robusta que Allie. Y más alta.

Se sintió avergonzado. No tenía porque compararlas.

Carter acercaba a Jules hacia él. Ellos bailaban dando vueltas entre la multitud. Ellos se conocían desde que tenían 11 años de edad.  Ellos aprendieron a pelear y a bailar juntos.  Ya lo estaban demostrando en el baile. Jules parecía anticiparse a cada uno de los movimientos de Carter.  Ella se dejaba guiar por él sin cuestionarle nada. Nunca lo había hecho antes, pero se imaginaba que bailar con Allie sería muy diferente.

Ella no dejaría que nadie la guiara.

Se sacudió la cabeza y pensó. Debo dejar de pensar en ella.

Mientras giraban perfectamente en la pista, Carter la acercó más hacia él colocando su mano en su espalda. Podía sentir el movimiento de sus músculos entre sus dedos. Ella se movía con sinuosa facilidad.

La mirada de Jules se sostuvo junto con la de él como si ella quisiera que solo pensara en ella. La manera en que su cuerpo se movía dificultaba que pensara en algo más.

Carter pasó saliva con dificultad. No podía ver a Jules como algo más que amigos.

Sin embargo, ésta noche todo parece ser diferente.  Parecía diferente.

Ella solamente le coqueteaba para un solo propósito.

Cuando terminó la canción, ella le dijo susurrando al oído. – Vamos por más champagne.

Parecía que sus palabras corrieron desde su cabeza hasta su columna. El observó fijamente sus ojos azul obscuro. Quizá podía olvidar a Allie.

Ella lo llevó hasta la orilla de la pista, llamando al camarero que llevaba una charola llena de copas de champagne. Ella tomó dos copas, y le dio una a Carter.

Carter sabía que debía tomarlo con calma, pero la bebida fría era perfecta para el calor que se sentía en la pista que estaba mal ventilaba. Se sentía mucho calor.

Jules tomó un largo trago y se le quedó viendo con una miradora retadora. Ella estaba parada muy cerca de él, y su busto rozó ligeramente su busto. Por un segundo, él se preguntaba si lo había hecho a propósito.

– Me alegra saber que no debo usar un saco como ustedes. Su voz ya estaba ronca. –Deben sentir mucho calor.

Por alguna razón, las copas de champagne estaban otra vez vacías. ¿Cómo sucedió?

Su mano, recorría por sí sola el brazo desnudo de ella. Su piel se sentía tan sedosa como su vestido. Cuando tocó su muñeca, Carter la acercó más hacia él.

¿Era buena idea?  La ligera vocecita iba y venía.

Sus labios estaban ya muy cerca. Su cuerpo estaba haciendo presión con el de él.  Carter podía sentir como sus respiraciones eran mas cortas. Se sentían las palpitaciones en su pulso. Ella lo quería tanto como él a ella. ¿Por qué no estaban entonces juntos? ¿Carter estaría por siempre solo porque no funcionó su relación con Allie? ¿Solo porque ella quería a alguien mas?

¿Solo porque ella quería a Sylvian?

No.

-Carter … Jules le susurró.

-¿Qué?  Su garganta se había endurecido. Apenas pudo soltar la palabra.

La gente que se encontraba en la pista de baile pasaba junto a ellos rozándolos y empujándolos, pero ellos apenas y se daban cuenta.

-¿Me vas a besar? – Ella le preguntó.

El sonrió. Y bajó sus labios a los de ella.

Al principio,  solo se dio cuenta de lo mucho que era diferente a Allie. Olía diferente-  olía a rosas frescas y no a madreselva. Su cuerpo se sentía diferente. Pero era algo más que eso. Sus besos eran mas seguros. Allie era insegura, curiosa, como si estuviera todavía aprendiendo a hacerlo. Por su parte Jules, era muy segura. Sus labios se separaron al instante. Su lengua estaba enroscada en la de él.

Las manos de Jules se resbalaron debajo del saco de Carter y recorrieron su espalda.

Las cosas con Jules fueron muy rápido. Se salieron de sus manos. Y, después de un momento él se echó para atrás con una risa nerviosa.

-Oye, creo que nos debemos relajar un poco. Están los padres de familia

-Sus labios se arquearon. Conozco un lugar al que podemos ir y que no hay padres de familia.

Carter miró fijamente a Jules. – ¿En dónde?

-En mi cuarto.

El ruido de la multitud parecía que estaba disminuyendo. Los latidos del corazón de Carter se aceleraron. El no quería otra cosa mas que continuar con ese beso. Pero Carter sabía que si eso pasaba – si ellos iban a su cuarto y continuaban el beso que comenzaron en la pista de baile, su amistad cambiaría para siempre.

Carter dudó. – No lo sé.

Su rostro se cayó.

Con una caricia suave, pasó sus dedos sobre su mechón rubio. – ¿Estás segura de esto, Jules?  Siempre hemos sido amigos.

Jules dio un tembloroso suspiro. Cuando ella habló, sus palabras salieron rápidamente. – “Si Carter, estoy segura. He estado segura desde hace mucho tiempo., pero no sabía como decirtelo. Después tu estuviste con Allie y pensé….”

Su rostró cambió. Pensaste que era para siempre. Yo también lo pensé. Y mira que equivocados estábamos los dos.

Eso lo hizo cambiar de opinión.  Carter le dio un beso  su rostro.

-Vamos

Jules sonrió e inmediatamente se hizo cargo. – Subiré ahora. Esperas cinco minutos y después me sigues.  No nos conviene que la gente nos vea subir juntos las escaleras. Si nos vamos cada uno por nuestra cuenta. No se van a dar cuenta.

No se permitía que los chicos entraran en la habitación de las chicas. Sin embargo, para Jules era perfecto. Sabía como volarse las reglas major que nadie.

Después de que  Jules desapareció entre la multitud, Carter tomó otra copa de champagne y paseo por el salon. Esos cinco minutos parecían una etermidad.

Ahora que ya había cambiado de opinion, ya quería estar ahí.  Estar con ella. Cerca de ahí, Sylvain se había unido con sus padres- La mirada de Carter revoloteaba por toda la pista de baile. Mientras miraba a su alrededor, vio que Jo llevaba puesto un mini vestido color plata, un vestido que solo ella podia ponerse. Se había teñido su cabello de un rosa brillante.

Con solo mirarla, Carter sonrió. Jo era como un resplandor. A Carter no se le podia olvidar decirle lo bien que se veía.

Allie no estaba a la vista, y eso le alegraba.

Quizá ni siquiera había ido. Carter sabía que Allie trataría de convencer a Isabelle para cancelar todo el evento.

Dio la vuelta, se movió un poco, y se tropezó con la silla pero logró equlibrarse. Carter comenzaba a sentirse un poco mareado. No había comido nada desde el almuerzo y comenzaba a preguntarse… ¿Cuántas copas de champagne había tomado?

Carter necesitaba comida.

Con gran esfuerzo, se abrió paso hacia las mesas que estaban llenas de comida. Sin ver exactamente lo que estaba escogiendo, llenó un plato con puros bocadillos.

Apoyándose en una pared, comió rapidamente mientras observaba el baile desde una distancia segura.

El había pertenecido a Cimmeria toda su vida- de niño se escondía en la parte superior de las escaleras para ver los elegantes bailes- pero nunca se había sentido parte de ellos. No tenía a sus padres para que lo acompañaran, y sin ningun tipo de conexion entre la gente de Cimeria, era a la vez uno de ellos y a la vez no lo era.

Cuando terminó, le dió su plato vacio a un de los meseros. Vió su reloj. –Es hora de irse.

Un mechón de cabello obscuro cayó

Eso fue cuando él la vio.

En un vestido azul obscuro que se acomodaba perfectamente a su figura, Allie se movía lentamente entre la multitude como una estrella desconsolada. Su cabello color rojo se movía en ondas sobre su espalda. Ella se plantó como una luz de advertencia.

El corazón de Carter parecía que se iba a detener.  Carter se le quedo viendo a Allie cautivado.

Ella y Jo seguranmente se tiñieron su cabello juntas. Carter pensó.

Pero mientras Jo se veía mareada, detrás de las coloridas ondas de su cabello, Allie se veía pálida e infeliz.

Carter luchó contra el impulso de ir a buscarla, para averiguar que era lo que estaba mal y arreglarlo.

Ella ya no iba a arreglar nada. Además Jules lo estaba esperando…

Mientras Allie se le acercaba, él no se movió. Él pudo haberse ido sin que ella lo hubiera visto. Pero Carter se quedó ahí.

A pesar de todo, aún se sentía atriado hacia ella. Algo los conectaba. Ella era la única persona quien era él en verdad- un extranjero. La única que lo entendía. Aún cuando todavía se sentía enojado y lastimado. Carter extrañaba tenerla en su vida.

Ella estaba tan cerca que casi podia tocarla, pero ella no se había dado cuenta que estaba cerca de él. Como un fantasma, él la observaba mientras agarraba una rebanada de pastel de cangrejo y se lo comía.

Algo sobre la manera en que lo estaba haciendo, la inocencia en ello, hizo que tomara una decision.

Carter se movió hacia ella, ya casi estaba junto a ella cuando Allie se dio la media vuelta y corrió hacia él.

-Lo siento. Ambos comenzaron a decir,  fue ahí cuando se dió cuenta que era Carter con quien se había topado.  Las palabras de sus labios murieron cuando enfrentó esa tormentosa mirada.

– Allie.. fue todo lo que sus labios pudieron pronunciar.

Parecía que no podia hablar. Solo pensar.

Sus miradas se encontraron.  Sus mejillas pálidas se llenaron de color. Ella se veía horrorizada. Pasó un momento que se hizo eterno, y ninguno de los dos hizo nada. Finalmente, Carter abrió su boca para decirle que se veía encantadora. Tal y como lo hizo él, Allie miró hacia otro lado, como queriendo escaper.  Como si le fuera imposible mantener su mirada en él.

Sentía correr agua helada sobre sus venas. ¿Cómo habían logrado arruinar completamente toda su relación?

Sin algún comentario, él se fue, dejando  a toda la multitude atrás.

Tenía que dejarse de engañar a sí mismo, nada podría resucitar lo que había pasado entre ellos. La posibilidad de volver a estar juntos.

Tenía que dejarla ir.

Corriendo entre la multitude, se dirigió a las escaleras subiendo los escalones de dos en dos.

A Carter le temblaba la mano cuando llamó a la puerta del cuarto de Jules.  Apretó el puño.

Jules  abrió la puerta inmediatamente. –“Malas Noticas” dijo ella.  No nos podemos tardar mucho. Isabelle  quiere que este abajo para decir el discurso. Tenemos diez minutos.

Agarró su broche y lo metió al cuarto.

Carter casi sonreía. Jules era tan deshinibida. Estaba tan segura de lo que ella quería. Quiza era lo que el necesitaba en estos momentos en su vida. Algo sencillo.

Alguien que no se complicara.

Carter cerró la puerta, y recargó su espalda mientras miró a su alrededor.

Su habitación estaba limpia y olía a su perfume. Una de las paredes tenía un cartel enmarcado con un anciano y una guitarra, pintado en tonos azules oscuros. Una alfombra suave, blanca cubría el piso. Los estantes estaban apilados con fotos, libros y recuerdos. Se sentía agradable. .

Había un pañuelo cubriendo la lámpara de noche, dandole un toque etéreo. La bufanda ondeaba por la brisa que entraba por la ventana abierta. El aire fresco se sentía bien-hacía que se enfriara el sudor de su piel.

Se sentía lo suficientemente frio para nevar.

Ella dió un paso hacía él. Su piel brillaba a la luz.

-Escucha Jules… Él titubeó y ella lomiró con preocupación.

-¿Qué pasa? ¿Sucedió algo?

-Creo que…. Tomó su mano y abrió los dedos de su mano con los de ella. Necesitamos ser cuidadosos. En verdad me importas. Y no soportaría perderte. Después de Allie, me da miedo… Carter sacudió su cabeza y lo volvió a decir. – Tengo miedo.

-Shhh.

Levantó el brazo, puso su mano suavemente en su cara. Sus ojos se cerraban mientras se sentía el contacto de su piel.

Carter había estado solo por tanto tiempo, que ya no dolía la soledad.

-Escúchame, Carter West- ella dijo en un tono suave pero determinante. Nunca vas a perderme. Sea lo que suceda esta noche, o mañana o los días siguientes, siempre estaré ahí para ti. ¿Lo entiendes? Siempre.

Al oír las palabras que siempre había querido escuchar de Allie, sus ojos se abrieron. A través se sus ojos azul obscuro Carter no pudo ver otra cosa más que amor y sinceridad.

El quería creer que ella tenía razón. Quizá, en todo este tiempo, había estado buscando en el lugar equivocado. Tratándo de hacer que funcionara con Allie, cuando Jules estaba enfrente de él. Esperándolo.

-‘Jules …’ Con una vista de rendimiento, Carter bajó sus labios a los de ella.

 

* * *

Veinte minutos después Carter y Jules bajaron las escaleras tomados de la mano. Todavía podia sentir el roze de los labios de Jules con los de él. Oler su escencia en su ropa. Se movían con una fácil sincronización.

Por primera vez, se sintió feliz en semanas. Sus pensamientos por fin los tenía claros había ya desaparecido la bruma que sentìa desde que terminó su relación con Alle. Se sentía centrado. Vivo.

Mientras se acercaban al salon de fiestas, Carter se dió cuenta que la multitude había desaparecido. Jules tenía una expresión de asombro.

-Espero que no nos hayamos perdido el discurso. Se soltó de la mano de Carter y aceleró sus pasos. Isabelle me va a matar.

Antes de que alguien pudiera responder, ambos escucharon pasos. Un estudiante de la Night School había disparado, se dirigía hacia la escalera del sótano.

Alguien los llamó por sus nombres.

– Al Primer Salón de Entrenamiento, el instructor dijo firmemente ¡Ahora!

Carter y Jules intercambiaron tensas  miradas

– Creo que ya se terminó la fiesta- ella dijo.

Corrieron.

 

 

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